Adolfo Lazzarini

Adolfo Lazzarini: Un imparable y hábil puntero

por Artemio Villanueva (Diario ABC Color)

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Para Adolfo Lazzarini le era fácil cruzar de la ciudad de Corrientes a Pilar, ambos con puertos sobre el río Paraguay. El ir y venir le daba posibilidad a uno a realizar muchas cosas, ‘‘hasta que un día decidí llegar hasta Pilar y probar en el club América, de donde al siguiente año integré el seleccionado que competía en el Interligas de ese año (1972)’’, historia.

La selección pilarense se anotaba para llegar a Asunción gracias a su buena performance, siendo eliminada por la de Liga del Sud en la semifinal.

Ese torneo sirvió para que Adolfo Lazzarini fuera tentado y llevado al Olimpia, ¡sí! el Rey de Copas, donde ‘‘pude jugar la temporada 1974 y luego en la del 79’ cuando fuimos campeones de América’’, enfatiza. El habilidoso ‘‘7’’ conseguía uno de sus sueños, llegar hasta Asunción y demostrar sus estupendas condiciones de futbolista. El ‘‘Sauceño’’ de Corrientes llegaba a la capital para deleitar con su juego alegre, imparable, lleno de habilidad y picardía, que lo transformaría en muchos goles estupendos.

DE OLIMPIA AL ESTUPENDO RIVER PLATE DE ASUNCION Y OTROS PAISES

Lo de Olimpia pasaba a ser una pasantía de un año, para pasar al ‘‘Kelito’’ que tenía un plantel fenomenal, donde pasaría sus mejores momentos futbolísticos junto a encumbradas estrellas de la época. ‘‘Para mí esos años en Ríver fueron inolvidables, pienso que cumplí con creces’’, se sincera.

Con goles para el recuerdo, estupendos y lleno de anécdotas, por la habilidad de su juego y su gran categoría, Lazzarini se llevaba el aplauso de propios y extraños, constituyéndose en uno de los mejores en su puesto.
Le vieron los de Libertad (gumarelos) y acudió a la cita liberteña para competir en Copa Libertadores de América del ‘77. Es que el albinegro conseguía una conquista en 1976, luego de aquel recordado 1955, cuando tuvieron que pasar 21 años de larga espera.
Lo de Libertad fue un paso fugaz, afirma, porque muy prontamente viajaba al Cruz Azul de México, de donde luego recala en la Liga Deportiva Universitaria de Quito, en las alturas, a 2.800 metros.

El tiempo pasaba y los viajes, goles y dribling veloces formaba parte del estupendo Lazzarini.


EL ADIOS DEL SAUCEÑO A LOS 30 AÑOS

Los recuerdos van de sus años niños y jóvenes, cuando en su pueblo de Sauce jugaba los picados, en baldíos y posiblemente descalzos, demostrando sus habilidades y gran velocidad, para pasar un día a la hermosa Pilar e iniciar en el club América un hermoso transitar en la pasión que envuelve el fútbol. Llegó a ser nacionalizado por su gran juego, para integrar nada menos que la selección paraguaya y vestir la inolvidable albirroja.

Hoy Adolfo Lazzarini es más paraguayo (que la mandioca), pero no olvida a su pueblo de Sauce. Acompañado de su esposa Margarita y su hija Rebecca Diana estimula su vida hogareña en una franca lucha de amor y felicidad.

‘‘Tenía 30 años cuando le dije adiós al fútbol grande y lo hice en el club Cerro Porteño de Presidente Franco’’, recuerda. Pero siguió jugando en los torneos de Fútbol 5, deleitando con esa habilidad imparable, demostrando esos dribling para el recuerdo, que en diferentes ocasiones lo demostró en el gran rectángulo futbolero, porque Adolfo Lazzarini tenía habilidad, velocidad, dribling y goles estupendos.


ALGO MAS PARA CONTAR

Adolfo Lazzarini Osorio nació en Corrientes (Argentina) el 7 de mayo de 1952. Casado con Margarita Rojas, con quien tiene una hija: Rebecca Diana (8).


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Inicio: Club América de Pilar (1972); selección de Pilar para el Interligas 1973 (clasificado). Otros clubes: Olimpia de Asunción (1974 y 79’), Ríver Plate (Kelito: 1975, 76’ y mediados año 77’), Libertad (1977), Cruz Azul de México (1977 al 78’), Liga Deportiva Universitaria de Quito Ecuador (1980, 81’), Cerro Porteño de Pdte. Franco (1982).


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Selecciones: Pilar 1973 (Interligas) y eliminatorias para el Mundial de Argentina 1978 con la selección paraguaya.

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Títulos: Copa Libertadores de América 1979 con Olimpia. Característica: Veloz, hábil, excelente dribleador, goles y mucha técnica. Estatura: 1,63. Peso: 63 kilos. Actualidad: Trabajando con el ingeniero Ricardo Barrail como chofer.


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El imparable y excelente puntero (7) Adolfo Lazzarini, que causaba zozobra a cualquier marcador, nos trae a la memoria esas tardes memorables de habilidad, dribling y goles.


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¿Cuáles son los goles que más recordás?. ‘‘Cuando a Luqueño (a Héctor Corte le hice dos), le convertí uno olímpico, de corner y quien ni corto ni perezoso, al término del partido, me dijo: ‘tenés que estar contento con lo que hiciste, ya que vos necesitás que te conozcan’. Como muchos argentinos que no quieren ser menos, pero Corte siempre fue y es así, con esas salidas acostumbradas en él’’, recuerda.


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Y otro gol que no olvida fue el que le marcó a Cerro Porteño en el Defensores del Chaco. ‘‘Cuando tomé un balón desde el mediocampo y eludiendo a varios azulgranas logré llegar hasta el arquero (Marcelo Spessot) a quien también lo dejé tendido en el piso, para marcar uno de los goles que más recuerdo, el cual nos sirvió para ganar 1-0’’, enfatiza (ese día se despedía el ‘9’ Clemente Rolón transferido a España).


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¿Tus mejores años?: ‘‘Los que viví con Ríver Plate en los años 1975 y 76’’, afirma. El pequeño y hábil Adolfo fue uno de los punteros imparables que tuvo el fútbol paraguayo, nacionalizado para jugar en la selección paraguaya en la Eliminatorias para Argentina 1978 y en otras citas importantes.


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Fue un grande en el puesto, que deleitó a muchos aficionados e hizo sudar la ‘‘gota gorda’’ a excelentes marcadores de punta. Adolfo Lazzarini Osorio reboza de felicidad, como ese fútbol lleno de picardía y habilidad que dejó patentado en el gramado de juego, sintiéndose más paraguayo que nunca, pero no olvidando de donde viene: del pequeño pueblo de Sauce, enclavado en Corrientes, Argentina.

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