La Historia de la Albirroja – Segunda Parte (1930-1950)

LA SELECCION DE LA CRUZ ROJA PARAGUAYA

Al año de la contienda bélica iniciada en 1932 con Bolivia y a iniciativas del Dr. Andrés Barbero, entonces director de la Cruz Roja, la Liga Paraguaya de Fútbol integró una selección con el fin de recaudar fondos para la mejor asistencia a los heridos del Chaco. Arsenio Erico, la revelación del Nacional, se hallaba enrolado al ejército y se encontraba en Puerto Casado. El Comandante Molinas ordenó su retorno a Asunción para integrar la selección.

Los seleccionados vestían casaca blanca con una cruz roja en el pecho. Jugaron en total 26 encuentros en la Argentina y el Uruguay, ganando la mayoría de ellos. El director técnico era Domingo Cino. Presidió la delegación el Sr. Ricardo González y viajaron los siguientes jugadores: Fortunato Maniott, Adolfo Velázquez, Casiano López, Quiterio Olmedo, Marcos Gerinaldo Rojas, Lorenzo Romero, Andrés Amaré, Ramón Viccini, Mariano Alvarez, Pichico Salcedo, Andrés Mendoza, Carlos Aguilera Mazó, Eligio Esquivel, Arsenio Erico, José Ibáñez, Martín Flor, Rafael Erico, José Bernié, Timoteo Ramírez y José de la Cruz Franco.

COPA AMERICA ARGENTINA 1937

Casi a fin del año 1936, La Liga organizó a las apuradas su selección nacional con el objeto de participar en el Campeonato a realizarse en Buenos Aires. Retornaba la albirroja a la tradicional competencia sudamericana, luego de estar ausente en el “extraordinario” de Lima, en 1935.

Los jugadores pasaron el año nuevo en Buenos Aires e iban a debutar los primeros días de enero contra Uruguay, pero el partido se postergó por lluvia. Al día siguiente, el público estaba pegado a los receptores. El Campeonato, jugado en cancha de San Lorenzo, fue el primer torneo totalmente nocturno.

En el debut, Contra Uruguay fue de antología.

La Liga no logró o procuró la inclusión de Arsenio Erico que estaba en el apogeo de su gloria en el Independiente. Pero fue su hermano, Adolfo Erico el que abrió el marcador en medio de la ovación del público argentino y de la alegría de los paraguayos que escuchaban por radio. Uruguay reaccionó y arrolló a Paraguay, y rápidamente pasó al frente anotando dos goles.

En el segundo tiempo, la reacción paraguaya fue inolvidable: Ortega empató el partido y marcó el gol de la victoria en medio de la euforia general. El Gráfico tituló la crónica que hacía relación al partido: Los uruguayos se olvidaron que se enfrentaron con los vencedores del Chaco.

Luego, Paraguay perdió con Argentina, con Brasil y Perú. Venció a Chile. En el ambiente quedó la sensación de que aún la albirroja no estaba en condiciones óptimas de enfrentar compromisos como ese.

COPA AMERICA PERU 1939

Un gran equipo logró integrar la Liga Paraguaya para el campeonato sudamericano a jugarse en Perú: Manuel González, Encina, Lezcano, Invernizzi, Fidelino Etcheverry, Jacinto Villalba, Gabino Morín, Milciades Gómez Benítez, Marcial Barrios, Tiberio Godoy, Ortega, Mingo, Aquino, Bareiro, E. Romero, Ibáñez, Ferreira, Núñez Velloso, Ayala y Lorenzo Velloso. Como director técnico iba Manuel Fleitas Solich y presidía la delegación Don César Conigliaro, el Dr. Arturo Lavigne y el Sr. Marcos Cabral.

Teniendo en cuenta que el hecho de que Argentina y Brasil iban a estar fuera de competencia, las ambiciones paraguayas de ganar el torneo no solamente eran exageradas, sino que se encuadraban perfectamente en la lógica. Paraguay tenía un gran equipo y podía haber ganado el torneo. Uruguay no pasaba por un buen momento y Perú…nunca había sido rival de consideración a pesar de su calidad de local en esa ocasión.

Las cosas, sin embargo, no fueron nada bien. Desde el inicio comenzaron las dificultades. El largo viaje a la capital de los Virreyes, vía Buenos Aires y Santiago de Chile, estuvo plagado de irregularidades. Hubo choques constantes entre jugadores y dirigentes. Ya en el buque que conducía a la delegación desde Valparaíso a El Callao ocurrieron actos de vandalismo por parte de los jugadores, como destrucción de enseres en los camarotes, peleas, etc. Se llegó tarde a Lima. La desorganización de la delegación era tal que la albirroja estuvo ausente en el desfile inaugural ante el Presidente de la República. Los dirigentes carecían de autoridad para conducir a la delegación liderada por dos o tres caudillos, especialmente por el célebre Jacinto “Hincho Villalba”, gran jugador y conocido revoltoso.

El debut contra Chile fue espectacular: la albirroja arrasó a los trasandinos por 5 a 1, haciendo gala de su gran calidad. En los siguientes partidos, fue derrotada por Perú y Uruguay, ya en medio de una total anarquía. Paraguay se despidió tristemente de los limeños con una opaca gestión ante el modesto Ecuador, debutante en estas lides. Para rematar esta lamentable experiencia, en Santiago de Chile, en un encuentro benéfico, Paraguay perdió ante Chile por 4 a 1.

Cuando los albirrojos, a media noche, descendieron del “Internacional” que los tría desde Buenos Aires, fueron abucheados por el numeroso público que para ese fin concurrió a la estación del ferrocarril.

La lucha entre dirigentes y jugadores fue intensa en esos días. Hasta los diarios políticos adversarios al Gobierno echaban leña al fuego defendiendo a los jugadores. Finalmente, los jugadores fueron expulsados de la Liga Paraguaya. Habrían de retornar recién, luego de una amnistía, un tiempo después. En descargo de aquellos jugadores tan duramente castigados puede alegarse un conjunto de irregularidades: poco dinero, condiciones de alojamiento deplorable, intoxicación casi general de los jugadores, provocada por ciertas verduras y otros trastornos físicos ocasionados por los largos baños de sol en las playas limeñas.

Para tener una idea de los años que se vivían, es conveniente saber que Jacinto “Hincho” Villalba fue trasladado a la Marina y le fue pelada la cabeza como castigo por sus “actividades tipo comunistas”.

COPA AMERICA URURGUAY 1942

Con un equipo casi totalmente nuevo, integrado por jóvenes valores. La Liga concurrió al Sudamericano de Montevideo realizado en el mes de enero de 1942. El debut de la albirroja fue realmente dramático y los aficionados que escuchaban por radio, desde Asunción, estaban a punto de sufrir un colapso.

El partido constituye un ejemplo más del estigma que siempre persiguió a Paraguay en sus enfrentamientos con Argentina. Los guaraníes iban perdiendo 0-3 y penosamente fue descontando la diferencia estimulado por el público charrúa. El gol del empate, conquistado por Marcial Barrios, fue una verdadera explosión. El inexperto arquero Alonso saltó casi hasta el centro de la cancha para festejar con sus compañeros la conquista. Faltaban pocos minutos y los argentinos reanudaron presurosos el partido. Alonso aún no estaba ubicado en su arco. Perucca lo vio adelantado y con maestría envió un largo disparo que llegó a la red. Así perdió increíblemente Paraguay.

Posteriormente empató con Perú, venció a Chile y Ecuador, perdió con los locales, Uruguay, y terminó su actuación empatando con Brasil. La actuación paraguaya fue relativamente buena y terminó exactamente en el sitial que le correspondía, a la sazón, en el fútbol sudamericano: cuarto, luego de los tres grandes del río de la Plata: Uruguay, Argentina y Brasil y, precediendo a los del Pacífico: Perú, Chile y Ecuador.

COPA AMERICA ARGENTINA 1946

Paraguay concurrió al Sudamericano “extra” llevado a cabo en Buenos Aires en enero y febrero de 1946, obteniendo, al final, un muy meritorio tercer puesto, luego de Argentina –en su mejor época- y Brasil. Superó a Uruguay, Chile y Bolivia.

Dirigido por Aurelio González, Paraguay comenzó titubeante en el campeonato. En el partido inaugural del torneo, Villalba quedó seriamente lesionado luego de un encontrón con Mario Boyé. Los guaraníes perdieron 0-2 ante los locales, en el Monumental de Núñez. Los argentinos transitaban por un momento excepcional que los hacía imbatibles en el mundo y ni siquiera podían integrar un equipo internacional debido a la abundancia de “super astros”. En su segunda presentación, la albirroja cayó derrotada ante los chilenos en un partido en el cual le persiguió la mala suerte. Posteriormente, en un mal partido de fútbol superó a Bolivia y ese match fue el comienzo de su rehabilitación.

Notable fue el empate obtenido ante el poderoso Brasil, integrado por jugadores de la talla de Arí, Norival, Procopio, Rúi, Domingo Da Guía, Bauer, Tesourinha, Zizinho, Leónidas Da Silva, Jair, Chico y Heleno de Freitas, que nada pudieron hacer ante el ímpetu guaraní. La actuación del golero Sinforiano García fue excepcional.

El equipo paraguayo abrió el marcador a los 40 minutos del primer tiempo ante un endiablado disparo de Villalba que, luego de dar en el palo, se incrustó en la red del arco de Arí, en medio de una gran ovación y la alegría del público paraguayo que escuchaba por radio la primera transmisión internacional en directo que realizaba Pedrito García. Brasil empató en la segunda etapa y Paraguay aguantó heroicamente hasta el silbato final. Brasil perdió un valioso punto que a la larga le fue fatal.

El siguiente partido, ante Uruguay, terminó con una gran victoria paraguaya obtenida mediante un gran gol de Albino Rodríguez . Al final, Paraguay ganó el tercer puesto.

COPA AMERICA ECUADOR 1947

No obstante todas las experiencias pasadas en tan difícil año, donde, incluso, el Estadio de la Liga y el Atlético Corrales llegaron a ser utilizados como campos de concentración, la Liga integró un poderoso equipo que , en el mes de diciembre viajó a Guayaquil, Ecuador. Se iba a jugar el primer torneo sudamericano en tierras ecuatorianas.

Si bien la ausencia de Brasil, que con Argentina parecía que se eludían recíprocamente, restó alguna importancia al torneo, el número de participantes constituyó todo un récord. El segundo puesto obtenido por Paraguay, ganando la bella “Copa Bolivia” instituida para el efecto, constituyó una verdadera hazaña.

El debut ante Argentina fue desastroso: 0-6. En la segunda presentación, en dura porfía, el equipo peruano logró empatar al paraguayo. La rehabilitación llegó, una vez más, a expensas de Uruguay, el cual, luego de ir ganando por 2-0, fue arrollado por el team guaraní que salió airoso por 4 a 2. En una gran noche del legendario José Ocampo, el “Mariscal”.

Posteriormente, Paraguay derrotó consecutivamente a Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, ganando como se dijo, el vicecampeonato.

El gran equipo paraguayo de 1947 no fue totalmente “carneado” tan fácilmente como en otras ocasiones. Solamente, atraídos por “el dorado” colombiano, viajaron a ese país Marín, Genes, Miranda y Sánchez. Enrique Hugo fue al Peñarol de Uruguay y José Ocampo al Ecuador. Pero la “columna vertebral” permaneció en Asunción y fue la base del otro gran equipo: el de 1949.

COPA AMERICA BRASIL 1949

En el mes de abril se inició un nuevo certamen en el cual estaba en juego la Copa América. Brasil que preparaba su Copa del Mundo, estaba decidido a tomar el aperitivo en la Copa. Argentina, con sus relaciones deportivas suspendidas con los brasileños luego del accidentado partido de 1946, cuando Chico dio por terminada la carrera deportiva de Salomón con una descomunal patada, no ocurrió y el Uruguay, afectado por una huelga de futbolistas, lo hizo con una relación de segunda categoría, “exclusivamente para cumplir”.

Paraguay debutó sin mayor brillo, pero venciendo cómodamente a Colombia por 3 a 0, a pesar del extraordinario guardavallas “Caimán” Sánchez, que iniciaba su brillante carrera. El segundo partido resultó increíblemente muy difícil, ya que recién en el último minuto Marcial Barrios logró doblegar la resitencia de los ecuatorianos con un gran gol que puso el marcador 1 a 0.

El Miércoles Santo se realizó un gran partido: Paraguay vs. Perú. Un verdadero duelo con un juego excesivamente brusco. Casi al terminar el primer tiempo, el arbitro sancionó con un tiro penal al Perú y Marcial Barrios lo convirtió en gol. El match se escuchaba en Asunción merced a Corporación Deportiva Fénix que retransmitía las ondas de una radio peruana dirigida por un locutor extremadamente fanático. En la segunda etapa saltaron chispas.

El árbitro, con “mucho espíritu de equidad” sancionó a Paraguay con la pena máxima. Cobró el centro delantero Salinas y Sinforiano García detuvo el disparo en forma increíble. En Asunción, Don Pedro García interrumpió la transmisión y con voz emocionada exclamó: “Sinforiano García…como en sus grandes tardes!!”. Allí fueron los albirrojos adelante y Dionicio Arce anotó el segundo gol. Manuel Gavilán, el noble jugador liberteño, recibió un puntapié y quedó fuera de la cancha, y de combate.

Perú buscó desesperadamente descontar, pero en otro contraataque César López Fretes anotó el tercer gol. Los peruanos descontaron ya muy tarde. Fue una gran victoria del fútbol y de la hombría guaraní.

El equipo paraguayo quedó exhausto. Tres de sus mejores hombres: García, Gavilán y Avalos estaban lesionados y debieron ser substituidos en el siguiente partido por ;aciel, Negri y Vázquez. . Una húmeda y lluviosa noche, Uruguay, con su cuadro de segunda, se vengó de todos los dolores de cabeza que Paraguay le ocasionó en años anteriores. En una horrenda jornada, ante el gran error del guardavallas, Dionicio Maciel, Paraguay perdió ante el débil equipo charrúa dos puntos de oro que al final le costaron el campeonato.

Los últimos partidos, sin embargo, fueron de gran rehabilitación. Ya con todos sus valores titulares. Paraguay doblegó a Chile y apabulló a Bolivia por 7 a 0. Así se llegó al partido final ante Brasil, que había ganado fácilmente todos los suyos y llevaba consecuentemente dos puntos de ventaja.

El enfrentamiento final fue el domingo 8 de mayo de 1949, en horas de la tarde, en el pequeño, pero elegante estadio San Januario del Club Vasco Da Gama.

Fue otra de las hazañas de la heroica selección albirroja.

El equipo local, que en aquel entonces vestía todavía una casaca blanca, jugó sobradoramente y eso le costó caro. Brasil abrió el marcador en el primer tiempo por intermedio de Jair. En la segunda etapa empató Avalos y ante la consternación del público, Duilio Benítez anotó el gol de la victoria. Solamente un fotógrafo estaba al lado del arco brasileño y dejó plasmado para la historia aquel gol, los demás, por docenas, rodeaban la valla paraguaya esperando fotografiar el gol brasileño que nunca llegó.

El público, en Asunción, se volcó a las calles jubilosamente y se dirigió, como por instinto, a la Plazoleta del Puerto donde tenía su domicilio Don Pedro García, el cual, con voz entrecortada por la emoción, habló a la multitud.

El cansanció y el fastidio por el largo torneo hicieron mella en los paraguayos. El desempate se jugó tres días después y el Paraguay fue goleado. Pero la causa del campeonato obtenido por el Brasil no fue solamente esa, sino, especialmente, su gran categoría. El público esperó con lógico optimismo el campeonato mundial que debía jugarse un año después.

En cualquiera de los casos, la actuación paraguaya fue excelente y, nuevamente, se trajo a la liga la Copa Bolivia, reservada a los vicecampeones.

A un año del Mundial, el equipo albirrojo fue “subastado”. García fue al Flamengo, Duilio Benítez al Boca Juniors, Dionicio Arce al Lazio de Roma, Nardelli al Peñarol, López Fretes y otros fueron a Colombia.

VUELVEN LOS MUNDIALES – BRASIL 1950

El año de 1950 fue un año trascendental en la historia del fútbol: luego de la Segunda Guerra Mundial retornaron los Juegos Olímpicos, en 1948, y la Copa del Mundo, en 1950. En todo el mundo no se hablaba de otra cosa: El Campeonato Mundial. Constituía una gran incógnita qué ocurriría cuando se enfrenten americanos y europeos, que, prácticamente, no se conocían. De Europa venían Inglaterra, por primera vez en la Copa del Mundo; Italia, Campeón Mundial; España; Suiza; y Suecia y Yugoslavia, el Campeón Olímpico y el vice, respectivamente.

En el Paraguay los entendidos se preguntaban qué podría hacer nuestra selección ante esos míticos equipos. Había, como en todas las cosas, optimistas y pesimistas. Los argentinos, una vez más, le dieron las espaldas al torneo. Paraguay se clasificó con el Uruguay, ante la deserción de Perú y Ecuador, que se retiraron, así ganó el derecho de concurrir directamente al Brasil.

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