La Historia de la Albirroja – Primera Parte (1900-1930)

Lo que sigue es un trabajo continuo que tuvo su génesis en 1998. Distintas fuentes han sido utilizadas, entre ellas los trabajos de Don Bestard, el Diario ABC, Diario Ultima Hora, archivos de la FIFA, y otros. Los Editores de Albirroja.com creemos que este es uno de los archivos históricos mas completos de la historia del fútbol Paraguayo y su Selección.


EL Fútbol llegó al Paraguay
 más tarde que a sus países vecinos. Varias versiones nos narran la forma en que esto ocurrió. Algunas, provenientes de revistas y diarios de la época, y otras derivadas de la relación oral.

Cuenta Don Francisco Andreu Baldó, ex árbitro internacional y conocido deportista, que en el año 1886, los ingleses del ferrocarril organizaron un match de fútbol en la localidad de Borja. Un funcionario de esta empresa, un señor de apellido Taylor le relató que el equipo integrado por los ingleses se denominó “Everton”, tal vez en recordación del famoso equipo de la ciudad de Liverpool. De ser esto cierto, este sería el primer partido “formal de fútbol” jugado en el Paraguay, y todo parece indicar que así fue, pues es inconcebible imaginar que en algún lugar del mundo, donde haya un grupo de británicos, no se concierte un “match de fútbol”.

Otra versión se halla basada en recortes de antiguos diarios. Así, por ejemplo, “La Tribuna” del 7 de julio de 1900, anunciaba que: “continúan los ejercicios de fútbol en Villa Egusquiza, por parte de los alumnos de la Escuela Normal de Maestros”. Pero lo cierto e indiscutible es que el primer partido “formal de fútbol” se jugó en la Plaza de Armas, en las proximidades del Cabildo. La primera pelota, con todos sus implementos, fue traída de Buenos Aires por Lucio Sila Godoi y, según se dice, era una “Mac Gregor” auténtica que su padre, don Juansilvano Godoi, adquirió por doce pesos en la casa Harrods de la capital porteña.

La realidad es que quien quizás tenga la mas grande responsabilidad de traer el fútbol al Paraguay fue el holandés William Paats. Paats llego al Paraguay en plena juventud, y después de intentar introducir el cricket a sus alumnos de educación fisica, decidió que quizás el fútbol quedaría mejor. Por ende, Paats el considerado el “Padre del Fútbol Paraguayo.”

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William Paats: Inmigrante holandés. Padre del fútbol paraguayo.

En el Paraguay, el fútbol comenzó a ser practicado por las élites y derivó hacia las masas populares. Cuando el tiempo fue pasando, el fútbol se expandió hacia la periferia de la ciudad, bajó a la Chacarita y avanzó hacia el interior del país a través de los pueblos ubicados sobre la vía del ferrocarril. El fútbol nacional se nutrió, al principio, con jugadores de los colegios y de los centros aristocráticos y más tarde fue el campo paraguayo la cantera productora de jugadores.

SE FUNDA LA LIGA PARAGUAYA DE FUTBOL

El primer club de futbol en el Paraguay fue el Olimpia, fundado en 1902. Fue una ves mas William Paats quien dio la inspiracion para el nombre del flamante club. Al siguiente año nacio el Club Guarani. Ahi se formo la famosa rivalidad entre estos dos equipos, conocido hoy en el Paraguay como “El Clasico mas Añejo”.0-1902

El 18 de junio de 1906 se reunieron en “El Diario” invitados por su director, Don Adolfo Riquelme, los representantes del Olimpia (William Paats y Junio Quinto Godoi), del Guaraní (Ramón Caballero, Manuel Bella y Salvador Melián), del Libertad (Juan M. Sosa Escalada), del General Díaz (César Fernández Urdapilleta) y del Nacional (Vicente Gadea). Unánime fue la decisión de aceptar la proposición del dinámico deportista Adolfo Riquelme, y así surgió la Liga Paraguaya de Football Association, como se denominó la unión. La Liga tuvo como objetivo fomentar el juego del fútbol y organizar campeonatos anuales, los cuales, al fin y al cabo, fueron los que establecieron, a través del tiempo, la real jerarquía entre los clubes.

EL PRIMER CAMPEONATO OFICIAL DE LA LIGA

Apenas fundada la Liga Paraguaya de Fútbol se organizó el primer torneo. Adolfo Riquelme instituyó la Copa “El Diario” para el primer club que ganase tres campeonatos, y fue el Olimpia, en cuyas vitrinas reposa hoy el histórico trofeo. El campeonato se inició el domingo 8 de julio de 1906. Ese día, en cancha de Guaraní se jugó el primer match: Guaraní vs. Olimpia, enfrentamiento que hasta hoy es unos de los grandes clásicos de nuestro balompié.

PRIMERA SELECCION Y VIAJE A CORRIENTES

El año 1910 fue de gran progreso para el fútbol paraguayo. Ese año se formó la primera selección nacional, aceptando la invitación del club Hércules de la ciudad de Corrientes, Rca. Argentina. En el mes de mayo viajó la gallarda delegación, presidida por el Dr. Pedro Larán y el Sr. Ernesto Brun. Integraban la selección los jugadores: F. Melián, G. Almeida, A. Rodríguez, M. Barrios, P. Samaniego, J. Morín, Z. Gadea, D. Andreani, C. Mena Porta, B. Villamayor, M. Rojas y E. Erico.

El viaje fue todo un éxito. La delegación fue extraordinariamente entendida por los correntinos, y para que todo sea gentileza el partido terminó cero a cero.

SE ADOPTA LA ALBIRROJA

Ante la inminencia de más partidos internacionales y la participación en los Campeonatos Sudamericanos , especialmente el de Buenos Aires, que sería en 1921, la Liga eligió su casaca oficial: blanca y roja, a rayas verticales, la inmortal albirroja que con el tiempo habría de llenar de orgullo a la afición deportiva nacional. En el pecho llevaba la insignia de la Liga Paraguaya de Fútbol.

LA LIGA PARAGUAYA SE AFILIA A LA FIFA

En el año 1921 se inicia una nueva época para el fútbol paraguayo: la de los contratos internacionales. Un hecho trascendental constituyó la inscripción de Paraguay en la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). También puede considerarse un verdadero hito en la historia de nuestro fútbol la inscripción paraguaya para su participación en el Campeonato Sudamericano que iba a realizarse en Buenos Aires. Estos campeonatos venían realizándose desde el año 1916 entre Argentina, Brasil, Uruguay y Chile sin que Paraguay haya podido participar, hasta entonces, en ninguno de ellos, por una u otra razón. Esta vez, los esfuerzos de los dirigentes de la Liga y los organizadores del torneo se vieron coronados con el éxito.

COPA AMERICA 1921

Los 6 encuentros amistosos jugados antes del sudmericano de 1921 fueron contra Argentina, los 6 en Asunción, 4 en 1919 y 2 en 1921. Perdimos los 4 primeros 5:1, 2:0, 2:1 y 2:1. Casado, Mena Porta y Avila fueron los primeros goleadores internacionales. En el quinto encuentro, el 7 de abril de 1921, les ganamos por primera vez a la selección albiceleste por 3:1 con dos goles de Schaerer y uno de Uriarte y empatamos el sexto 2:2 con otros dos goles de Uriarte. Con ese bagaje, comenzamos a “recoger experiencia” y la Liga aceptó jugar el Sudamericano de 1921, en la cancha del Sportivo Barracas, de Buenos Aires, junto con Argentina, Brasil y Uruguay. Chile, que había jugado todos los torneos anteriores, no pudo participar. Con fervoroso entusiasmo se formó la selección.

“Las esperanzas de la afición no eran tantas como la curiosidad de saber hasta dónde podían llegar los paraguayos” dice Bestard. José Durand Laguna era el entrenador y objeto de numerosas “cargadas” de sus compatriotas argentinos, ante su bisoño equipo. Gerardo Rivas integraba aquella selección. Tenía solamente 16 años, y toda la pinta de un típico “mita-i” de nuestras calles. Le prestaron unos pantalones largos para viajar con la delegación, presidida por Enrique L. Pinho, presidente de la Liga, cuyo delegado era Adriano Irala y una de sus figuras más célebres, Manuel Fleitas Solich.

La delegación viajó en barco, y llegó a Buenos Aires el 1§ de Octubre, por lo que hubo gran fiesta celebrando los 11 años de Cerro Porteño. Al día siguiente echó a rodar el balón. Argentina le ganó a Brasil 1:0 y comenzó una rauda marcha que no pararía hasta lograr el título invicto, ganando todos sus partidos y sin goles en contra. A los paraguayos les tocaba debutar nada menos que contra los tricampeones, Uruguay, el 9 de octubre. Unas 35.000 personas -dicen- se congregaron en la cancha del Sportivo Barracas para ver el partido. A Gerardo Rivas, último de la delegación de paraguayos que llegaba al estadio, no le dejaron entrar. “Salí de acá, pibe” le reprochó un gendarme. El pobre Gerardo tuvo que llamar a gritos a “Alfajía”, apodo de Fleitas Solich, quien con la imponencia de sus casi dos metros de estatura, certificó: “ese pibe es nuestro mejor jugador”.

Y comenzó el partido: “Darío Lima movió la pelota cediéndosela a Arsenio Rodríguez quien, a su vez, le dio a Rivas. Este la retuvo dribleando a Broncini y Benincasa en medio de una atronadora ovación del público argentino y del creciente nerviosismo de los orientales. A los 8 minutos ocurrió lo increíble: Ildefonso López, prestamente, “cortó” el balón al “Pibe de Oro”, quien, ingresando velozmente, dejó parados a dos adversarios y fusiló a Casella. El público argentino invadió la cancha, alzando a Gerardo Rivas en andas por lo que el poartido tuvo que suspenderse quince minutos, hasta restablecerse el orden” narra Bestard en “Paraguay, un siglo de fútbol”. El delirio fue total cuando Ildefonso López marcó el segundo a los 20, y el descuento de Piendibene ya no cambió el curso de la historia.

Los once de aquella hazaña fueron: Portaluppi, Paredes y González; Rodríguez, Fleitas Solich y Benítez; Schaerer, Lima, Ildefonso López, Gerardo Rivas y Zelada. DT: José Durand Laguna.

COPA AMERICA 1922

Si 1921 marcó el victorioso debut paraguayo en la Copa América, 1922 no le fue en zaga en cuestión de éxitos. Es que, roto el hielo del aislamiento y entusiasmados por los resultados del sudamericano de Buenos Aires, los futbolistas paraguayos se empeñaron el máximo para demostrar que no tenían nada que envidiar a los famosos brasileños, uruguayos y argentinos, desde entonces dueños del firmamento sudamericano.

Ese 1922 registró el primer campeonato sudamericano jugado en el Brasil y la primera vez en que se enfrentaban los equipos de Paraguay y Chile, en competencias entre selecciones.

El fútbol paraguayo, desde el comienzo de su historia, se fue revistiendo de gloriosos momentos, a pesar de la paupérrima situación de la Liga y de los clubes que la componían. Solo el tesón de un apasionado del fútbol como el doctor Enrique L. Pinho pudo superar los mil y un escollos que entorpecían el crecimiento del fútbol.

Río de Janeiro “Cidade Maravilhosa” fue la sede elegida para la sede del V Campeonato Sudamericano Copa América. En esa época ni soñar con volar. Para llegar a la entonces capital del Brasil había que salir en vapor hasta Buenos Aires y allí, en algún trasatlántico, hasta Río, en viaje que demoraba unos 15 días. Viajar al campeonato costaba un dineral.

Como ocurría hasta hace poco, antes de que la Liga cobrara millones de dólares por derechos televisivos, era el presidente de la Liga quien debía correr personalmente con las gestiones para posibilitar los viajes, recurriendo al Gobierno o a los amigos del fútbol y, por supuesto, metiendo la mano en sus propios bolsillos. Así fue que el Dr. Pinho se llegó hasta el Ministerio de Hacienda para solicitar la ayuda del Gobierno. “El incorruptible y austero ministro, Dr. Eligio Ayala, leyó la nota sin levantar la vista. Tomó la lapicera y providenció: “El Estado paraguayo no tiene dinero para pelotas” y devolvió la solicitud a Pinho, narra Bestard en su “Paraguay, un siglo de fútbol”. A pesar de la dificultad, sin “sponsor” ni nada que se le parezca, viajó la delegación. ¿Quién puso la plata? Vaya uno a saber cómo lo hicieron…

Con Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay el campeonato se disputó desde el 17 de setiembre hasta el 22 de octubre en el estadio “Das Laranjeiras” del Fluminense, abarrotado de público en cada confrontación.

El 17 de setiembre de 1922, Brasil y Chile empataron 1-1, el 23 de setiembre, Uruguay venció a Chile 2-0 y al día siguiente debutó Paraguay empatando 1-1 con Brasil, en un vibrante encuentro. Jugaron por Paraguay: Denis, Mena Porta y Paredes; Benítez, Fleitas Solich y Centurión Miranda; Capdevila, Ramírez, Ildefonso López, Enrique Erico y Gerardo Rivas. López abrió la cuenta y sobre la hora empató Amilcar.

Luego Argentina venció a Chile 4-0, el 28 de setiembre; tres días después Brasil y Uruguay empataron 0-0 y el 5 de octubre -se cumplen ahora 76 años- Paraguay venció a Chile 3-0 con goles de Ildefonso López, Ramírez y Fretes. En el equipo aparecieron Schaerer y Fretes en reemplazo de Capdevila y Erico.

El 8 de octubre, el clásico del Río de la Plata se definió a favor de Uruguay 1-0, quedando punteros los uruguayos (gol de Buffoni), pero Paraguay le dio caza al vencer a los charrúas también por 1-0, con un impresionante remate de Elizeche, quien sustituyó exitosamente al goleador Ildefonso López, en ese encuentro.

Paraguay y Uruguay igualaban el primer puesto con 5 puntos, pero los orientales ya habían jugado todos sus partidos; Brasil tenía 3, Argentina y Chile 2.

Brasil le ganó a Argentina 2-0 el 15 de octubre, y en el encuentro final del campeonato, Paraguay necesitaba un empate frente a Argentina para ser campeón. Pero apareció la MANO NEGRA: los organizadores designaron un réfere brasileño que, dándole la mano a los albicelestes, facilitaron su victoria por 1-0, con lo que Brasil y Paraguay definieron el título en un partido extra. Ganaron los locales 3-1 con dos goles de Formiga y uno de Neco. Para la Albirroja, que alineó a Denis, Mena Porta y Paredes; Benítez, Fleitas Solich y Centurión Miranda, Capdevila, Schaerer, Ildefonso López, Gerardo Rivas y Fretes, marcó Gerardo Rivas.

Increíble pero cierto: vicecampeones sudamericanos en nuestra segunda Copa América y dos victorias al hilo ante los casi invencibles uruguayos. Fue el comienzo de otros triunfos, como la legendaria victoria del año siguiente, ante Argentina, en Buenos Aires, cuando la inauguración de la Copa Chevallier Boutell, pero esto ya corresponde a otro glorioso momento del deporte paraguayo.

COPA AMERICA URUGUAY 1923

En el mes de octubre, la selección nacional realizó su tercera presentación en un campeonato sudamericano: La competencia se realizó en Montevideo ante un público hostil para nuestro equipo. Era indudable que los orientales no podían olvidar las derrotas de Buenos Aires y Río de Janeiro.

El 29 de octubre, Argentina, en dramático encuentro, venció a nuestra selección por 4 a 3. En su segunda presentación, Paraguay, en accidentado partido, cayó ante el equipo local por 2 a 0. En el último encuentro, los albirrojos vengaron la derrota del año anterior y vencieron a los brasileños por 2 a 1.

Es de hacer notar que este campeonato fue organizado por la Liga Paraguaya, a la cual le correspondía en turno ese derecho. La Liga, incapaz, por muchas circunstancias, de organizar una competencia, como muchos años después seguía siéndola, perdió una brillante oportunidad de vencer en un campeonato sudamericano, en épocas en que la calidad de local era trascendental, por no decir definitoria.

COPA AMERICA URUGUAY 1924

En un momento verdaderamente notable de la historia del fútbol paraguayo, la selección nacional concurrió al XII Sudamericano. Claro que esta vez lo organizó la Asociación Uruguaya. En Montevideo, Paraguay se clasificó en el tercer puesto, venciendo a Chile, empatando con los argentinos y perdiendo con los campeones olímpicos.

El seleccionado era verdaderamente poderoso y lo integraban entre otros: Denis, Centurión Miranda, Fleitas Solich, Capdevila, Molinas, Rivas, Ildefonso López y Luis Fretes. Ese año, siendo una criatura, debutó internacionalmente uno de los más grandes goleadores del fútbol paraguayo: Aurelio González, que suplanto a Ildefonso López en el partido ante Chile. Marcó dos goles comenzando así una larga carrera deportiva.

COPA AMERICA ARGENTINA 1925

Con la participación de solamente tres países: Argentina, Brasil y Paraguay. Se llevó a cabo a fines de año otro campeonato organizado en dos ruedas. Paraguay perdió sus cuatro partidos y quedó último. Solamente en tres oportunidades la Selección nacional ocupó el último lugar en la historia de los sudamericanos: en 1921, 1925 y 1959.

COPA AMERICA CHILE 1926

En octubre, luego de interminables debates y discusiones, la albirroja realizó una larga aventura hasta Santiago de Chile, ante la oposición de un gran sector del público y el periodismo deportivo.

El tiempo les dio la razón, pues la actuación paraguaya fue un verdadero desastre. El viaje sobre la cordillera, el frío, el ambiente extraño, el eterno “techa gaú” (nostalgia) de jugadores y dirigentes minó la moral del equipo. Fue goleado por Argentina, Uruguay y Chile. Solo venció a Bolivia, debutante en estas competencias. El fracaso paraguayo motivó a sus dirigentes a frenar las actividades de la selección nacional durante casi un año.

COPA AMERICA ARGENTINA 1929

Uno de los recuerdos más imperecederos de la historia del fútbol paraguayo lo constituye el Sudamericano de 1929.

La Liga Paraguaya había resuelto retornar a estas competencias y formó un buen equipo que viajó a la capital argentina en el mes de octubre. Las esperanzas eran muchas cuando el 31 de ese mes, bajaron, al estadio de River Plate, guaraníes y charrúas para animar un partido que nunca pudo borrarse de los ojos de quienes lo vieron. Los uruguayos, campeones olímpicos de Amsterdam, constituían la máxima atracción. Veinticinco mil aficionados fanatizados alentaban a la albirroja, esperando que se repita la hazaña de 1921 y ver derrotados a los olímpicos celestes con quienes habían definido el campeonato de Holanda un año antes, en dos dramáticos partidos.

Los equipos formaron así:

Uruguay: Mazzail; Buceta y Arispe; Andrade, Silva y Magallanes; Piris, Castro, Petrone, Cea y Cámpolo.

Paraguay: Brunetti; Flores y Olmedo; Etcheverry, Díaz y Viccini; Lino Nessi, Domínguez, Aurelio González, Benítez Cáceres y Sosa Lagos.

En Asunción, la afición vivía momentos de hondo dramatismo, abigarrada en el Teatro Municipal, donde se anunció que se transmitiría el partido.

A los 15 minutos se produjo una escapada de Nessi, que envió un cerrado centro. El gran Mazzail no pudo detener, atropelló Aurelio y anotó el gol paraguayo. Antes, a los 12 minutos, se había fracturado la pierna Ramón Viccini, quedando la selección con 10 jugadores. Domínguez anota el segundo gol mediante un certero cabezazo. Los orientales atacan desesperadamente. Los paraguayos se multiplican.

Crecen las asperezas y no faltan los golpes de puño. El “Olímpico” Petrone se arroja como un boxeador sobre Quitero Olmedo. El público delira e insulta a los uruguayos. A los 41 minutos, Benítez Cáceres inicia un terrible contraataque. “El gran capitán”, Aurelio González, de media vuelta vence a Mazzali y cae desvanecido.

Al terminar el partido, el público obliga a los albirrojos a dar vuelta al estadio. En Asunción, la alegría es inmensa. Luego, Paraguay perdió con Argentina y venció a Perú quedando en segundo lugar y consagrándose Aurelio González goleador del torneo.

EL PRIMER CAMPEONATO MUNDIAL – Uruguay 1930

Acontecimiento de singular trascendencia fue la participación paraguaya en el primer Campeonato Mundial de Fútbol, disputado en Montevideo en 1930. El 17 de julio la selección debutó ante los Estados Unidos en el “Parque Central”. Era una tarde de intenso frío y el equipo paraguayo fue vencido por los “yanquees” que contaban con varios jugadores escoceses e ingleses naturalizados. Como paralizados por el frío o la inexperiencia, los paraguayos fueron avasallados desde el primer momento por los gigantes norteamericanos. Ya a los diez minutos, Pathenaude, aprovechando una deficiencia de la zaga paraguaya, venció al portero Denis.

Cinco minutos más tarde, un largo despeje de la defensa estadounidense llegó al insider William Gonzalvez que no tuvo ninguna dificultad en anotar el segundo gol para su equipo. A los cinco minutos del segundo tiempo, nuevamente el gigante Pathenaude, esta vez de cabeza, venció a Denis, liquidando el pleito. Paraguay nada pudo hacer, pero Estados Unidos no llegó más veces que cuando marcó los tres goles.

El 20 de julio, Paraguay debutó en el Estadio Centenario venciendo a Bélgica por 1 a 0. La victoria sirvió para consuelo, porque la albirroja igual fue eliminada. El gol fue marcado por Luis Vargas Peña, a los 40 minutos del primer tiempo y el arquero belga era el famoso De Bie, campeón olímpico de 1920. Los nacionales volvieron felices a la patria.

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