Eliseo Baez Riveiro

Habilidoso, goleador y polifuncional

Cuando se aproximaba la década del ‘60, Eliseo Báez hacía su aparición por Cerro Porteño, tentado por la tradición y fama del club. Gustó, se quedó y rápidamente mostraría sus grandes condiciones, ya sea jugando de 7, 11 ó en el medio sector, demostrando estimables condiciones, por su habilidad, rapidez e inteligencia. Y junto a su hermano Angel (cuarto zaguero) compartiría momentos de felicidad en filas azulgranas. Eran los años ‘60 cuando irrumpiría un Ciclón con grandes figuras. No serían una o dos estrellas, sino varias y entre ellas surgiría Eliseo. Empezaba un momento de grandes campeonatos compartidas por figuras descollantes.

LOS TITULOS LE SONREIAN

En el año 1961 aparecía la mano de Mario Fortunato (ex Boca Juniors de Buenos Aires) y excelente jugador de la época de los xeneizes, quien conformaría un plantel respetable y conseguiría llevarle a Cerro Porteño al sitial que le correspondía. ‘‘Ese año fuimos campeones, con derecho a participar en la Copa Libertadores de América y nos tocó el Santos de Brasil y el Municipal de Bolivia, clasificando los brasileños’’, comentó. Luego de dos años (1963) otro campeonato y otra Copa Libertadores, esta vez ante el Nacional de Uruguay y el Aurora de Bolivia. El habilidoso puntero seguía colaborando como otros grandes para la grandeza azulgrana y con un presidente que hizo mucho por Cerro Porteño, el General Pablo Rojas (fallecido).

Críspulo Silva, Benicio Ramírez, Angel Báez, Salvador Breglia, Idalino Monges, Pablito Rojas, Julio César Pavón, Basiano Rojas, Juan Carlos Rojas (fallecido), Eliseo Báez y otros conformaban esta constelación de aquellos años. La grandeza del Ciclón caminaba casi a la par que su tradicional rival de todos los tiempos: el Olimpia.

Y en el año 1966 de nuevo otro título se sumaría a la trayectoria de este puntero imparable, alejándose luego en 1967, cuando surgirían otros genios de entonces.

OTRAS TENTATIVAS EXITOSAS

Luego de los diez años con Cerro Porteño el traslado sería hasta la Academia de barrio Obrero y con el Nacional jugaría por una temporada, trasladándose luego al Universidad Católica de Ecuador (1970), de donde pasaría al fútbol hermano boliviano, consiguiendo un lauro largamente acariciado por los de Oriente Petrolero, que por vez primera acariciaban un título en su historial deportivo (1970), y de la mano y pies del paraguayo Báez, quien luego revalidaría su capacidad de estratega con otros equipos.

Hoy el tiempo ha pasado, para algunos lentamente, pero para otros veloz e increíblemente, porque la vida nos transporta por el camino de la lucha y de la subsistencia. Y hoy alejado del ruido ensordecedor de los hinchas, Eliseo Báez Riveiro y muchos otros transitan en el silencio mundanal del tiempo. Los años de dribling, goles y campeonatos quedaron atrás, pero aquellos que le vieron jugar a él y muchos otros de entonces hoy rememoraron en estas líneas aquellos gratos e inolvidables momentos.

Sus hijos y nietos se deleitan a veces en el recuerdo del papá y abuelo Eliseo.

ALGO MAS PARA CONTAR

Eliseo Báez Riveiro nació en Asunción el 14 de junio de 1943. Está casado con María Blanca Espinoza, con quien tiene dos hijos: Ilse (33), funcionaria del Ministerio de Hacienda, y Eliseo (29), funcionario de las FF. AA. Nietos: Irasema, Enzo Ariel, Yerutí Berenice y Cristian Gabriel.

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Inicio: Club Cerro Porteño (1957 al ’67). Otros clubes: Nacional (1968); Universidad Católica de Ecuador (1969); Mariscal Santa Cruz (1970) y Oriente Petrolero de Bolivia (1971-72).

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Selección paraguaya: Seleccionado en varias oportunidades. Eliminatoria para el Mundial de Inglaterra 1966, jugada ante Argentina y Bolivia. Partidos amistosos internacionales.Títulos logrados: Campeón con Cerro Porteño en los años 1961, ’63 y ’66. Oriente Petrolero de Bolivia (1970). Primer campeonato de Recopa jugado en el Ecuador (1970), campeón con el Mariscal Santa Cruz de Bolivia.

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Característica: Hábil, veloz e inteligente. Polifuncional. Excelente dribling y goleador. Puesto: Puntero derecho e izquierdo. Estatura: 1,68. Peso: 63 kilos.

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Actualidad: Funcionario de la Asociación Nacional de Navegación y Puertos (A.N.N.P.) de Ciudad del Este, con 29 años de antigüedad en el cargo.

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Otros: D.T. recibido en la ENEF en el año 1968. Cargo que desempeñó en varias oportunidades dirigiendo a clubes como el Oriente Petrolero, obteniendo un título por primera vez. En nuestro país dirigió a Resistencia (1976); Cerro Porteño (setiembre 1976 a marzo del ’77); Selección Juvenil (1977) que clasificó para el Mundial de Túnez; Guaraní (1981 ’82); Atlético Tembetary (1978); Oriental, todos estos de primera A. Equipos de la B que dirigió: Silvio Pettirossi, Resistencia y Presidente Hayes.

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Interligas: Selección concepcionera, clasificada para la final de Asunción (1973); Ovetense (1975); Federación Deportiva de la Cordillera (1977); Selección Caazapeña (1979); Liga Santaniana (1981); Selección Ñeembucú (Pilar-1985); Liga Salto del Guairá (1989) y Liga Canindeyú (1991).

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De su mejor momento deportivo dijo: ‘‘Fueron muchos, pero siempre guardamos algunos profundamente. Por ejemplo, el gol que le hice a Ireneo el ‘Gato’ Chamorro de chilena, cuando jugaba por San Lorenzo o los 5 goles marcados al club Presidente Hayes en el año 1962, cuando ganamos 7-2, en el actual Defensores del Chaco, en el arco norte’’.

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Estos recuerdos y muchos más engalanan la historia futbolística de Eliseo, quien demostró estar entre los mejores punteros de nuestro país. Inteligente, sagaz, veloz, hábil y goleador. Un jugador polifuncional que ‘‘hasta en el arco llegué a jugar cuando estaba en Bolivia, porque el arquero titular se enfermó y el suplente no se presentó ese domingo, acepté estar en el difícil puesto, y recuerdo que ganamos 3-2’’, puntualizó.

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MUCHA FELICIDAD Y UN FINAL TRISTE: ‘‘Dirigiendo el seleccionado juvenil que clasificó en Venezuela para el Mundial de Túnez (1977), adonde luego no pude viajar por desavenencias con un directivo que no viene al caso nombrarlo’’, puntualizó (Luego Salvador Breglia se haría cargo del equipo).

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Y este Báez arrastra muchas anécdotas como otros ex futbolistas y nos contó una que me tocó vivir en época azulgrana (1964). ‘‘Nos concentrábamos en el Hotel del Lago de San Bernardino en esos años y luego del almuerzo o cena acostumbrábamos salir a caminar para hacer la digestión’’, comenta. ‘‘Recuerdo que una noche caminamos a unos 100 metros del Hotel donde está una plaza. Fuimos todos y entre nosotros el recordado Anacleto Silva (fallecido recientemente), capataz del club. Era una noche de mucho frío, cuando los muchachos decidieron dejarle sin buzo (lo desnudaron completamente) y vinieron corriendo con la ropa hasta el hotel. A los pocos minutos Anacleto entraba en el Hotel completamente desnudo, pero con una mano detrás y otra adelante, tapándose de buena manera. Casi siempre las bromas más pesadas iban dirigidas a Anacleto, que las aceptaba con gusto’’, corroboró.

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Hoy muchas de estas cosas son recuerdos que estimulan en la vida y nos transportan hacia el pasado. Nos despedimos de Eliseo Báez Riveiro en una mañana calurosa allá en Ciudad del Este. En su puesto antiguo de la A.N.N.P.

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